En Portada Capitulares Documentos Tema                                     jueves, 18 de noviembre de 2010

 

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          "El Consejo General, a la luz del proceso de reestructuración que hemos asumido, ha decidido centrar la reflexión capitular en torno al siguiente tema: «’Para que el cuerpo crezca y se construya a sí mismo en el amor’, las CMT nos sentimos llamadas a dejarnos recrear por el Espíritu y a anunciar en fraternidad, lo que hemos visto y oído».

         El lema escogido «Como Iglesia y para la Iglesia», indica nuestro SER y HACER carismático y nos impulsa a cultivar y ampliar día a día, a todos los niveles, los espacios de comunión en el entramado de la vida de cada comunidad. Una comunión, que no se entiende sin la misión, sin salir al encuentro de nuestros hermanos a anunciarles la Buena Nueva del Reino.

        Necesitamos discernir si estamos respondiendo o no a los signos de los tiempos a través de los cuales nos interpela el Espíritu. Debemos enfrentar una disyuntiva: o nos abrimos y nos dejamos llevar por la fuerza renovadora, del Espíritu o bien nos resignamos a ser algo, quizá digno de admiración, pero que no dice nada -o muy poco- al hombre de hoy.

        Todas nosotras, impulsadas por el mismo Espíritu, somos consagradas para ser enviadas. Sí, la misión nos ofrece la extraordinaria oportunidad de rejuvenecer y embellecer a la Esposa de Cristo y al mismo tiempo, nos hace experimentar una fe que renueva y fortalece la vida, precisamente porque se dona. En un mundo cada vez más secularizado, donde da la impresión que Dios no cuenta y son escasos los signos de trascendencia, no podemos vivir una vida consagrada que no esté fundada en la experiencia de Dios. Es muy difícil hablar de Dios, si no nos hemos encontrado con Él. Tenemos que ser capaces de contar nuestra experiencia religiosa, como Teresa, como Palau. Es lo único que nos hace creíbles. Es también lo que permite a las jóvenes descubrir que Dios les está llamando, a través de qué les está hablando y cómo tienen que hacer para escucharlo y seguirlo.

        El Espíritu Santo da los carismas y talentos para llevar a cabo los diversos servicios que requiere la construcción del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. El hace posible la unidad en la diversidad. Si escatimamos nuestros propios dones en vez de ponerlos al servicio de la comunidad, si los vemos como opuestos en vez de verlos como complementarios, si vivimos en competitividad en vez de vivir en solidaridad, quiere decir que estamos ahogando el Espíritu.

        La profundización en el tema central del Capítulo General y las opciones que de él se deriven, nos ha de ayudar a todas a reforzar nuestro sentido de pertenencia a la comunidad congregacional y a tomar renovada conciencia de su historia y de su esfuerzo por ser fiel al carisma recibido, en los distintos tiempos y lugares. El camino hacia el Capítulo, que iniciamos, nos compromete a buscar cómo dar hoy expresión a un carisma que, para mantener su vitalidad, ha de saber dialogar con las situaciones concretas de la humanidad en cada momento histórico"

                                                                                               Cir. Luisa Ortega, cmt Sup. Gral.


   

Carmelitas Misioneras Teresianas

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