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Francisco Palau y Quer nació en Aytona (Lérida), el 29 de diciembre de 1811. Murió en Tarragona, el 20 de marzo de 1872
Seminarista en Lérida, novicio y profeso en el Carmelo Teresiano de Barcelona, ordenado sacerdote en Barbastro (Huesca).
Vivió el resto de su vida el conocido fenómeno español de la “exclaustración” y las atrocidades de una época revolucionaria que no le permitieron la regularidad de la vida conventual, extinguidas las Ordenes religiosas en España.
Misionero Apostólico por nombramiento de varios obispos a sus 28 años. Fue Carmelita descalzo, enamorado de la soledad y entregado a una vida de intensa oración y predicación.
Conoció el exilio en Francia, el destierro en Ibiza (Baleares), censuras; padeció hambre y persecución, peligros de muerte, calumnias…Todo lo vivió como ofrenda de amor a su Amada, la Iglesia; en un primer período de su vida, como respuesta en favor de la "causa de la Iglesia", posteriormente, fruto de su experiencia mística, como consagración a la Iglesia, contemplada como "persona", "Dios y los prójimos" en unidad. En esta experiencia eclesial, María es considerada y descrita "la figura más perfecta y acabada de la Iglesia, virgen y madre", "espejo donde descubrirla", "reina que envía a anunciar la belleza de la Iglesia"
Su experiencia y devoción mariana y su experiencia eucarística, como misterio de comunión que edifica y consolida la Iglesia, constituyen el fundamento de la espiritualidad misionera de Francisco Palau y de su carisma de fundador.
Se sintió llamado por Santa Teresa de Jesús para fundar un Carmelo Misionero en la Familia Teresiana: Orden Tercera de Hermanos y Hermanas de la Virgen del Carmen y Santa Teresa de Jesús, (Hermanos en 1860, hoy desaparecidos y Hermanas en 1861, hoy Carmelitas Misioneras Teresianas y Carmelitas Misioneras Director espiritual, escritor, publicista, misionero agregado a la Congregación de Propaganda Fide (hoy Congregación para la Evangelización de los pueblos), director de una escuela de catequesis para adultos, fundador, creador y director de un periódico-semanario, exorcista... Figura polifacética que se condensa en una frase suya, slogan de su beatificación (Roma, 24 de abril de 1988) : “Vivo y viviré por la Iglesia, vivo y moriré por ella” (MR 62). |