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EL amor a Cristo y a su Iglesia se
fundieron íntimamente en la experiencia del beato Francisco Palau.
Su carisma misionero, en la
familia palautiana, se encarna especialmente en las obras que asumimos
como servicio a la Iglesia: Pastoral de la espiritualidad
Educación cristiana de niños, jóvenes y adultos
Asistencia a enfermos y necesitados.
Misiones ad gentes.
Otras formas de apostolado al servicio de
la Iglesia y de la sociedad.
El camino de renovada
fidelidad a la Iglesia, siempre contemplada en María, su figura
perfecta y acabada, nos mantiene alertas para asumir los desafíos
provenientes de la realidad y las llamadas de la misma Iglesia.
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