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El día 20 de este mes de marzo, aniversario de la muerte del Pare Palau, dentro del marco de actividades programadas para celebrar el Bicentenario de su nacimiento, se inauguraron las nuevas dependencias en la “Cova del Pare Palau” para gozo y satisfacción de todas las Carmelitas Misioneras Teresianas que con gran esfuerzo, sacrificio e ilusión han hecho posible que el recinto de la Cueva se vea mejorado con unas obras que ofrecen, no sólo a la Congregación, sino a toda per-sona, un espacio privilegiado de silencio que favorezca su crecimiento humano-espiritual. A primeras horas de la tarde empezaron a llegar dos autocares, el de Tarragona y el de Barcelona haciéndose presentes, además de la H. Mª José Gay, Vicaria General, que estaba en Aitona desde la mañana, hermanas de varias comu-nidades de la Provincia de San Elías. La Provincia de San Alberto tam-bién estaba re-presentada por tres hermanas de la comunidad de Paterna., en total éramos unas sesenta CMT sumando las dos comu-nidades de Aitona. Llegaron muchos coches particulares con personas de Aitona, de Lleida y de otros pueblos aledaños, entre ellas varias religiosas además de las Jesuitinas de Alcarràs y las Hermanas de Sta. Teresa Jornet de Aitona; sacerdotes, además de nuestro párroco, Francisco José Ribas, los párrocos de Torres de Segre, Xavi Batiste; Alcarràs, Xavi Navarro, los PP. Jesús Sans, ocd. y Varghese Cheriyakadavil, ocd. Tuvimos la alegría de contar también con la presencia de Javier Melloni, sj., que ejerce su actividad pastoral en la cueva de Manresa. En total nos reunimos unas trescientas personas en el recinto. Este número superó todo pronóstico por nuestra parte, lo que nos llenó de gozo al ver la respuesta de la gente. A las 17:08 hrs. Empezó el acto en el “Cobert Pare Palau”. H. Ana María Solé Sancho, hizo de maestra de ceremonia. Comenzó invitando a H. Fernanda Villanueva para el saludo de bienvenida. Luego se procedió a la bendición del local. Primero escuchamos la Palabra de Dios que nos invitaba a edificar “la casa sobre roca” y las palabras de Mn. Ramón Prat, vicario general del obispado de Lleida y delegado por el Sr. Obispo, Joan Piris, para presidir este acto. Pasó luego junto con un grupo a bendecir el “Oratori Joan de la Creu” y la “Casa Teresa de Jesús”. Al reunirnos todos otra vez en el “Cobert Pare Palau” la H. Mª José Gay, cmt., vicaria general, nos dirigió unas palabras y a continuación la H. Mireya Hernández dio una charla titulada: “La cueva, una hierofanía que nos conduce a la experiencia del Cristo Místico”. Con esta intervención se quiso orientar el sentido que la cueva del P. Palau ha de tener para quien viva una experiencia de silencio en ella. Al terminar esta intervención, con el fin de hacer en la práctica lo que recién habíamos escuchado, el sa-cerdote jesuita, Javier Melloni, acompañó un momento orante en el que nos invitó a entrar en nuestra cueva interior. A continuación los arquitectos: Sr. Josep Chimeno y a la Sra. Gloria Esteve compartieron brevemente lo que para ellos ha significado llevar adelante una obra de esta naturaleza. A continuación pasamos a escuchar el concierto de cantos religiosos, ofrecido por nuestra ex alumna aitonense, Iolanda Dolcet (soprano) acompañada por el pianista Eduard Espinet de Lleida. Todo resultó magnífico y fraternal. El acto terminó con un sencillo ágape, fruto de la colaboración de los miembros de la Asociación de “Amics de Francesc Palau” y de personas anónimas a las que debemos gratitud. En el contexto del bicentenario del nacimiento de Francisco Palau i Quer, nos alegramos de poder cumplir un sueño del P. Palau y de su hermano Juan, quienes desearon que la cueva fuera un espacio de oración y silencio contemplativo. Durante años esta intuición ha seguido presente en muchas de sus hijas espirituales que han presentado algunas iniciativas para que este sueño fuera realidad. Al cumplir nuestra Congregación 150 años de Fundación, se ha retomado esta intuición y en este día se han puesto bases importantes para seguir impulsando la promoción de este espacio privilegiado de comunión profunda con Dios y los hermanos. Deseamos que la cueva del P. Palau siga siendo un espacio carmelitano – palautiano, espacio de silencio, interioridad y contemplación. Que este lugar sea un referente de unidad donde se irradie el misterio de comunión, escondido desde la eternidad en Dios.
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