A TI
QUE BUSCAS LA FELICIDAD Y UNA RAZÓN
PARA VIVIR
te contamos que..
Somos
Carmelitas Misioneras Teresianas.
Nacimos en 1860-1861, como fruto de
la experiencia mística de la
Iglesia, de nuestro Fundador, Padre
Francisco Palau y Quer, ocd.
El
nos transmite el legado espiritual
de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz
enriquecido con experiencia de la
Iglesia, misterio de comunión: Dios
y los hombres en unidad.
Somos mujeres orantes. La
contemplación es el motor y
la fuente de energía de la
vida de Dios en nosotras.
Fieles a nuestras raíces
carmelitano-palautianas
cultivamos una mirada
contemplativa y vivimos una
espiritualidad
encarnada. Nuestra
contemplación está poblada
de todos los rostros
sufrientes de la humanidad,
y nos impulsa a salir a su
encuentro con respuestas
audaces.
Vivimos en uniones de
fraternidad, como familia de
hermanas, “pequeñas
iglesias”, llamadas a
cultivar un estilo de
relaciones generadoras de
comunión fraterna.
Nuestras comunidades son de
puertas abiertas, sencillas
y acogedoras. Tenemos como
misión y tarea irrenunciable,
vivir y testimoniar la
alegría de la unidad en la
diversidad que hace creíble
a la Iglesia
De la
mirada contemplativa al corazón de
cada ser humano y a la realidad
histórica, surge nuestro compromiso
misionero.
Nuestro aporte peculiar en la
construcción del Reino, consiste en
el anuncio de la belleza profunda de
cada persona creada a imagen y
semejanza de Dios; para nosotras,
imagen viva de la Iglesia y objeto
de nuestro amor y servicio.
La
XLVIII Jornada
Mundial de Oración por las
Vocaciones
que
se celebrará el 15 de mayo de 2011,
cuarto Domingo de Pascua, nos invita
a reflexionar sobre el tema:
«Proponer las vocaciones en la
Iglesia local»( )
El
arte de promover y de cuidar las
vocaciones encuentra un luminoso
punto de referencia en las páginas
del Evangelio en las que Jesús llama
a sus discípulos a seguirle y los
educa con amor y esmero.
La pasión por devolver la dignidad y
la belleza a los miembros sufrientes
del Cuerpo de Cristo que es la
Iglesia, llena de sentido nuestra
vida
Nos sentimos llamadas a vivir y promover la espiritualidad de la comunión, en el seno de nuestras comunidades y en todas nuestras presencias misioneras.
La Eucaristía es el centro de nuestra vida, en ella se actualiza y realiza nuestra
profunda unión con la “Iglesia: Cristo y los hermanos”
María es para nosotras madre y compañera de camino modelo de mujer fiel, fecunda y misionera. Es el espejo, donde contemplamos el misterio de comunión entre Dios y la Humanidad
En nuestros variados campos de misión estamos comprometidas en la recuperación de la belleza de la Iglesia, velada o deformada en los rostros de tantos hermanos nuestros víctimas de la injusticia y la falta de amor.
Luchamos por ayudarles a descubrir su más alta dignidad y a defenderla.