Nos unimos, una vez más, para felicitar a Ntro. P. Fundador y dar gracias a Dios por él, por su incondicional entrega y por la herencia carismática que nos legó.
Hoy nuestra esperanza crece en deseos de ver el “cara a cara” y sin velos la gloria de Dios. El Amor es el que enriquece y fortalece nuestro carisma personal y los deseos de ser fieles al don de la vocación como cmt.
Al contemplar el amor apasionado que movió al P. Palau, su fidelidad y lealtad a la Iglesia – Dios y los prójimos- es para nosotras un nuevo impulso de vida nueva, que sigue enriqueciendo nuestra experiencia y espiritualidad palautiana. |