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El Mes de María es un libro de flores marianas. ünico opúsculo del Padre Palau dedicado enteramente al tema de la Virgen. No ofrece una mariología científica, pero acerca al alma mariana del autor que, al escribirlo lo sembró de flores dibujadas por él mismo.
Jardín, flores, Jardinera del alma o de la Iglesia, son léxicos e imágenes que se introducirán en el espacio interior de la piedad mariana del autor, que no era un romántico sentimental del siglo XIX, sino un luchador de Cristo y de la Iglesia, guerrero capaz de poesía y de ternura ante la Virgen María.
El libro nació en Ibiza. El Padre Palau había llegado allí en 1854, confinado por orden del capitán general de Cataluña, Ramón Mª La Rocha. La intención de los airados señores de la política era que Palau, con sus "virtudes" y su palabra, encallase definitivamente en los escollos o en las calas de la isla. No fue así. Pobre y condenado al ostracismo, llevó consigo dos o tres riquezas: la experiencia pedagógica adquirida en la Escuela de la Virtud de Barcelona, la imagen de la patrona de la Escuela, nuestra señora de las Virtudes y su propia alma indomable de profeta.
Durante seis años de predicación, el desterrado se convierte en apóstol de Ibiza, erige a nuestra señora de las Virtudes un templo que pronto pasará a ser el santuario mariano de la Isla, y él mismo cruza una y otra vez, los caminos ibicencos predicando "virtudes" y hablando de la Virgen.
Sígue día a día su pensamiento y recréate ofreciendo a María, Señora de las Virtudes, durante del mes de mayo, un ramillete de flores, en la escuela de este gran amante suyo, Francisco Palau. |
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"Entrar en nuestro jardines, coger flores y yerbas odoríficas, reducir todas las que brotan en este estación a treinta espacies distintas, formando de ellas otros tantos ramilletes: ofrecer de éstos uno por día sobre nuestros altares a la que proclamamos por reina, maestra, modelo y forma de todas las virtudes. y los treinta ramilletes distintos compondrán el día 31 una gran corona"
"La flores simbolizan nuestras virtudes. Presentar flores a María es comprometernos a la práctica de las virtudes"
"Las cualidades propias de nuestra flores son: belleza en su forma, variedad en sus colores, fragancia, abundancia de ellas, y facilidad en su cultivo" |
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"El jardín es la Iglesia, el jardín es el alma. Cristo es la fueste siempre perenne que la fertiliza, es la fuente y el hortelano. María nuestra bella y hábil jardinerar epresentada por su nombre. A su cuidado, habilidad y buen gusto fiamos el cultivo de este jardín"
"María se compromete en calidad de jardinera a que llueva sobre nosotros, a tiempos oportunos , gracias, dones y virtudes infusas...
María, recibida en sus manos nuestra flor, se encarga de presentarla a Dios, y queda a su maternal amor confiado su cultivo" |
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